La historia de un nacimiento

ALI NACIO

Esta es la historia de nacimiento de mi hija. Por supuesto que yo considero que su nacimiento es el más bello de toda la historia, al igual que toda mamá con el de sus hijos. Si algún día tengo otro hijo probablemente empezaría a decir que ambos nacimientos están empatados en el puesto número uno. Lo comparto porque fue una experiencia maravillosa en mi vida y porque quiero plasmarlo para luego poder volver a verlo una y otra vez cuando pasen los años y no esté tan fresco en mi memoria; tal vez incluso lo escriba para alguna mamá curiosa que ande buscando historias de parto tal como lo hacía yo semanas antes de tener a mi hija. Definitivamente no lo escribo porque piense que me deba ganar alguna medalla por la manera en la que escogí vivir ese momento. Cualquier forma de traer un niño al mundo, sea vaginal, cesárea, sin una gota de anestesia o contodas las ayudas anestésicas del mundo es un milagro impresionante. Tiene también muchas partes espirituales que rayan en lo fantasioso  que no las puse para “ponerle sazón” al texto, sino porque las viví y disfruté durante mi labor de parto. Espero que disfruten de esta historia de amor.

El parto es la única cita a ciegas en la puedes estar segura que conocerás al amor de tu vida.

Todo empezó el 3 de octubre del 2014 como a las 10 de la noche cuando un sentimiento de completa urgencia me llenó. Me acuerdo que me levanté de la cama como un resorte y no me podía dejar de mover porque sentía que ella ya quería salir. Había estado varios días con contracciones, pero debido a que mi embarazo no estaba aún no estaba a término (tenía 36 semanas y unos días), se estaba tratando de alargar el asunto lo máximo posible. Pero las contracciones no se detenían y esa noche no me dejaban dormir, no por el dolor (en ese momento no sentía nada muy doloroso) pero porque yo me sentía lista, como haciendo nido. Recuerdo que mi esposo me decía que tratara de acostarme, que todavía no era el momento, que ella tendría que esperar más y yo le repetía que no era así, que el momento se acercaba. Él se fue a dormir pensando que yo era una terca y yo seguía dando vueltas por el cuarto convencida de mi idea, sin poder acomodarme de ninguna manera.

Desde que quedé embarazada supe que quería recibir a Alicia de una manera muy especial, y estaré por siempre agradecida con mi esposo, mi hermano, mi hermana y un par de ángeles más en el camino quienes permitieron cumplir ese deseo. Cuando mi doctor (casualmente mi hermano) me preguntó que como quería que fuera mi parto yo le dije “agarrada de un árbol en frente de un río”. Sólo estaba bromeando a medias. Siempre había querido un nacimiento lo más natural posible, en calma, con música y rodeada de la gente que quería más a mi hija. Por un rato incluso consideré un nacimiento en agua. Estaba consciente de que no todo dependía de mi voluntad, sino de como Dios dispusiera que ella viniera el mundo por lo que estaba lista para todo, pero también tenía muy claro de que si no había ningún riesgo quería que eso se cumpliera.

Al amanecer el 4 yo seguía con contracciones en la mañana y llamé a mi hermano. No recuerdo la conversación exacta pero la conclusión fue que ya era el momento de dejar el proceso seguir. Me senté en la sala de mi casa y mi esposo me puso un “playlist” con la música que me acompañaría hasta el nacimiento: una combinación de canciones relajantes, mantras cantados, música clásica y una canción que yo quería que fuera la primera que escuchara mi hija al nacer: Oceans de Hillsong United, que me había acompañado durante todo el proceso de embarazo. En ese momento con los ojos cerrados y sintiendo las contracciones ir y venir me quedé dormida (probablemente agotada de lo poco que descansé la noche anterior) y tuve un sueño precioso: una mujer llena de luz se me acercó y me dijo que yo estaba ya en el camino a conocer a mi hija, que millones de mujeres habían pasado por eso y que si en algún momento yo sentía que ocupaba más fuerza de la que tenía, podía cerrar mis ojos y volver al lugar donde estábamos en ese momento. Sueño, fantasía hippie o alucinación por hormonas, no se, pero esa conversación eliminó del todo mi miedo y me dio pilas para todo lo que venía.

Como por ahí de las 11:30 am después de chequear que de hecho estaba dilatando, nos dieron la hoja de internamiento a la clínica y ahí empezó la fiesta.

Desde que entré a la clínica hasta que conocí a mi hija pasaron 10 horas de labor de parto, con la ayuda de un suerito de oxitocina. Todos hemos escuchado las historias de terror, hemos visto las películas y nos han vendido la idea de que ese es un momento de tortura, algo de lo cual debemos huir o soportar.  Pero es que el dolor de parto no es como un dolor de muela, no es desesperante y sin propósito, en mi experiencia personal fueron momentos emocionantes de anticipación: un preludio antes del gran momento, un momento muy “primal” a falta de una mejor palabra.

Al principio traté de no “gastar” las pilas porque se avecinaba lo más intenso y pasamos en familia viendo “Friends” en la tele de la clínica, y practicando tracks de Hipno-parto. Algunas enfermeras bromeaban con que ese no parecía cuarto de “parturienta” porque seguíamos sonriendo y vacilando. Había un doctor anestesiólogo a la espera en caso de que quisiera utiliza analgesia. En la habitación había música súper relajante y mi hermana me puso aceites esenciales para ayudar en el proceso. Entre ella y mi esposo masajeaban mi espalda y manos cuando venía una contracción y Dios me mandó un ángel de enfermera, quien estuvo conmigo hasta el final apoyándome con cariño maternal.

Luego llegó EL momento. Todos los cursos de parto hablan de él, todos los libros “hippies” de parteras que me había leído lo mencionaban: la transición. Los últimos centímetros de dilatación, las contracciones más fuertes y el momento en que uno se transforma. Realmente no se como explicarlo, la mejor manera de describirlo es que es como entrar en un trance por un par de horas. Ahora cuando veo los vídeos que tomó mi esposo del parto me doy cuenta de eso. Cada mujer lo vive muy distinto, en mi caso lo que me pasó fue que me mantuve demasiado enfocada, con los ojos cerrados la mayor parte del tiempo, y cuando trataban de hablarme yo no les contestaba o les respondía en monosílabos. Es como si alguien le diera “off” a la parte racional y entrara uno a funcionar a puro instinto. Para cualquiera que esté afuera es una mujer “con mucho dolor”, pero para uno que lo está viviendo es un momento verdaderamente impresionante, incomparable a otras experiencias. Fue en ese “trance” que pasé a sala de partos y ahí donde nació mi hija.

Ali fue recibida en este mundo con manos de amor y luego puesta sobre mi pancita aún unidas por el cordón que nos había mantenido conectadas por 37 semanas mientras que su tío (quien es un muy talentoso cantante) le cantaba su primera serenata, su papá le tomaba sus primeras fotos y yo le decía un millón de veces lo mucho que la habíamos esperado y lo mucho que la queríamos. Luego su papá cortó su cordón umbilical y ella pudo descansar en mi pecho un rato antes de ir con él a que su pediatra la pesara y la midiera.

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Yo no lo sabía, pero mientras que todo esto ocurría se había empezado a formar un pequeño grupo de personas afuera de la sala: familiares, padrinos, amigos quienes esperaban ansiosos la llegada de la bebé. Cuando Ali hizo su primera toma en mi pecho y que todo lo demás estuvo listo, salimos de la sala de partos hacia la habitación. Todos estaban contentísimos de ver a mi hermano quien había sido una parte tan importante de mi vida, y por supuesto a Ali, la protagonista de la noche.

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Ali pequeña

Una vez que todos vieron y saludaron a la pequeña quedamos nosotros tres en la habitación. Nada como esa primera noche como familia de tres: llena de dudas, llantos inexplicables, momentos de alegría absoluta y también de temor extremo de tener a esta nueva persona para cuidar, proteger y guiar, sin manual ni pistas para hacerlo. Sin saberlo, estábamos dando inicio a lo que ha sido el mejor año de nuestras vidas: un año lleno de aventuras, amor y momentos inolvidables.

Ali bebé


7 de los mejores lugares en Costa Rica para pasear con bebés

No es ningún secreto que los niños pasan cada vez menos tiempo en la naturaleza. En el afán de mantenerlos más seguros y por nuestro ritmo acelerado de vida es más común que los chicos pasen la mayor parte de su tiempo rodeados de paredes y pantallas. Devolverle a los más pequeños la oportunidad de pasear, explorar y curiosear en lo natural es, en mi opinión, uno de nuestros deberes como padres.

¿Cuándo es el mejor momento para empezar? Pues entre más pequeños, mejor. La naturaleza es la original estimulación temprana: es la mejor forma para exponerlos a distintos colores, olores, sonidos y texturas. Esto está empezando a ser comprobado por muchos estudios científicos en donde se demuestra que el contacto con los espacios “verdes” mejora el desarrollo cognitivo de los niños, y que solo con caminar un rato en la naturaleza se puede mejorar notablemente la salud mental.

Costa Rica es un país lleno de lugares de enorme belleza natural, muchos de ellos cerca de las principales zonas residenciales. Luego de 10 meses de recorrerlo con una pequeña, aquí les dejo un resumen de 7 de mis lugares favoritos para pasear con bebés. Los 6 primeros son ideales para paseos cortos de 1 día, de fácil acceso y llenos de comodidades. El último es uno de mis lugares favoritos del país, el cual merece una visita de par de días y una actitud más aventurera para disfrutarlo de la mejor forma.

1. La Paz Waterfall Gardens

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Ubicación: Vara Blanca, Heredia

La Paz Waterfall Gardens es un verdadero “playground” de atracciones naturales. Tiene senderos de muy baja dificultad, varias cataratas realmente impresionantes y una reserva de vida silvestre privada que cuenta con aviario, mariposario, ranario y en la que se pueden observar otros animales interesantes como felinos (pumas, ocelotes, etc.) y monos que forman en su mayoría parte de un programa de rescate. Es realmente un paseo muy sencillo de hacer cuando los bebés están muy pequeños por su accesibilidad y comodidades.

2. Punta Leona

Punta LeonaUbicación: Pacífico Central, Puntarenas

A menos de 1 hora de San José, Punta Leona es desde hace años un destino ideal para toda la familia. Puede que sea una opinión un poco parcial porque paso la mayoría de mis fines de semana ahí, pero Playa Blanca es una de las playas más bonitas del Pacífico Central. Tiene una gran cantidad de espacios con sombra, es segura y con comodidades como mesas y duchas a una corta distancia. Este fue el primer lugar que oficialmente conoció mi bebé a pocas semanas de nacida y sigue siendo el que más disfruta. Nada más divertido para un bebé como un bocado de arena y un poquito de agua de mar.

3. Freddo Leche Tours

Freddo Leche

Ubicación: Poasito, Alajuela

Este lugar realmente me encanta. Es una iniciativa local, con trabajadores locales en una gran finca, en donde uno hace un recorrido en tractor que pasa por un escenario campesino, un mirador al volcán Poas, un invernadero con fresas y una lechería y quesería preciosas. Por supuesto que todo esto le resulta muy atractivo a niños grandes y adultos, pero también hay atractivos para los más pequeños. Mi hija realmente estaba fascinada con las vacas, las fresas y la vegetación. Un tip importante es bajarse a caminar en el sendero del bosque, son solamente unos minutos de caminata pero fue mi parte favorita de todo el paseo.

4 . Zoo Ave

Zoo Ave

Ubicación: La Garita, Alajuela

El Zoo Ave es otro lugar fantástico para ir con bebés y de paso ayudar a un proyecto de Rescate Animal. Los senderos son de muy baja dificultad, tiene muchísimos lugares donde sentarse, hay una enorme cantidad de plantas interesantes para que ellos observen y todo el parque está impecablemente cuidado. Los animales que se encuentran ahí no reúnen las condiciones para ser liberados en su hábitat natural, por lo que este no es un zoológico cualquiera.  Tip para papás: el estanque es un favorito de los bebés, que se quedan como hipnotizados por el sonido del agua y las formaciones que hacen las tortugas.

5. Parque Nacional CararaCarara

Ubicación: Tárcoles, Puntarenas

Justo después del río Tárcoles y antes de llegar a las playas del Pacífico Centro está este parque nacional que se distingue por ser uno de los pocos lugares turísticos con un sendero universal (accesible para todos, incluso los que se movilizan en silla de ruedas). En sólo un par de horas que estuvimos ahí una mañana pudimos ver en medio de los senderos a venados, guatusas, lapas, patos y tucanes, además de disfrutar de lindísimas vistas de un bosque de transición único en el país. El truco para disfrutar de todos los animales locales es hacer el recorrido bien temprano y tratar de hacerlo lo más en silencio posible. Hay muchos lugares en el recorrido donde se pueden hacer paradas de descanso y un sendero adicional de mayor dificultad para los más aventureros.

6. Jardín Botánico Else Kientzler

Else Kientzler

Ubicación: Sarchí, Alajuela

Nunca había oído hablar de este lugar hasta hace un par de meses y puedo decir que se transformó muy rápidamente en uno de mis favoritos. En un par de horas uno siente que paseó por un montón de lugares distintos. El río fue definitivamente una de las partes favoritas para mi bebé, quien estaba llena de sonrisas curiosas mientras que escuchaba el agua pasar entre las piedras. Hay muchas zonas para disfrutar en familia, una área de juegos divina para los chicos más grandes, lugares para comer una merienda, descansar o admirar cientos de plantas distintas. De verdad un lugar que vale la pena.

7. El Bosque Eterno de los Niños – Bajo del Tigre

Bosque Eterno de Los NiñosUbicación: Monteverde, Puntarenas

El Bosque Eterno de los Niños es una reserva privada enorme, de más de 20 000 hectáreas que tiene varios puntos de acceso y visita distintos. Con nuestra hija visitamos Bajo del Tigre, un punto separado del resto y ubicado en Monteverde. Aquí hicimos el recorrido completo por los senderos de este bosque nuboso (dificultad media), con parada en el mirador incluida. Nuestra hija gozó al máximo de toda la caminata tocando árboles enormes y viendo como la luz entraba por el bosque a los senderos. A diferencia de los demás lugares que he compartido en este post, este no es de tan fácil acceso, pero es espectacular y realmente vale la pena. Mi recomendación es tomarse al menos un fin de semana completo para disfrutar de Monteverde y sus atracciones.

Por supuesto que estos no son los únicos lugares en Costa Rica que vale la pena visitar con bebés pero son algunos de mis favoritos. Espero también que me compartan algunas de sus sugerencias para disfrutar con los más pequeños y que sigamos todos en este esfuerzo de devolverles a nuestros hijos su derecho a disfrutar sanamente en la naturaleza.

Cómo acabar con la “guerra de mamás” usando los cuatro acuerdos

Ali y mama

La maternidad… Cuando estaba embarazada soñaba con el momento de unirme a esa fraternidad de mujeres con sus hijos, todas compartiendo sus experiencias para que cada nueva miembro pudiera hacer lo mejor en su nuevo rol de mamá. Estaba un poco engañada. Aparentemente nunca me llegó el memo de que a veces la maternidad y todos sus matices (en especial entre extrañas y en redes sociales) se parece más a un campo de batalla que a una hermandad.

Los medios en un afán de que suene todo más atractivo ya le pusieron nombre: “guerra de mamás” (“mommy wars”). Y este es en mi opinión el peor término de todos, porque toma algo sagrado y hermoso como lo es la maternidad y lo vuelve en algo chabacano. Todos lo hemos visto pasar: se publica en alguna red social algún artículo científico o artículo de opinión acerca de un tema “X” de nacimiento o crianza y en 3…2…1… empiezan los comentarios. Las personas que están de acuerdo por supuesto alaban el tema y las que están en desacuerdo sienten una necesidad imperante de defender su punto de vista. Eso está genial, los debates me fascinan. Lo que no está genial es cuando estos comentarios se tornan en juicios de valor y competencias de quien es “más” o “menos” mamá.

No me mal interpreten. Soy una persona que ama la información. Creo que todo nuevo dato que venga de un hallazgo científico debe estar al alcance de nuestras manos para que nuestras decisiones sean informadas. Si no hubiera sido por el libre acceso a la información mi experiencia de parto probablemente habría sido muy distinta, y con toda seguridad no habría podido ni siquiera llegar al punto de escribir posts compartiendo vivencias de lactancia. Habiendo dicho eso, creo que todo el mundo tiene derecho de elegir, y creo que cada mamá hace realmente lo mejor para sus hijos, familia y situación actual.

Así que pensando como podría acabarse esta pseudo guerra, me vino a la mente un libro de Don Miguel Ruiz que me leí hace unos años (y me he releído varias veces desde ese entonces) que habla de cuatro acuerdos, supuestamente extraídos de la sabiduría tolteca, que nos ayudan a entender mejor a las otras personas, a nosotros mismos y primordialmente a ser felices. Quizás la fraternidad utópica que yo me imaginaba no esté tan largo de nuestras manos.

1. “Se impecable con tus palabras”

Nuestras palabras tienen magia. Una palabra positiva y edificante puede cambiarle el día a cualquier persona. Antes de hablar (o escribir) siempre deberíamos tener esto súper presente. Decirle a alguien que es una mala mamá no nos hace mejores mamás a nosotras. Si consideramos el poder de nuestras palabras y la manera en que transmitimos nuestros mensajes todo cambiaría muchísimo. Nunca usemos palabras para juzgar, y no dudemos en ofrecer palabras positivas a las personas que las necesitan en el momento oportuno (que somos todas, en todo momento).

2. “No te tomes nada personalmente”

Este es uno de los acuerdos más importantes si uno quiere ser feliz, no sólo en la maternidad, sino en la vida. El hecho de que una persona vaya con una filosofía con la que yo no voy o tenga una opinión que no sea igual a la mía no quiere decir que me esté atacando personalmente. Esto es súper difícil de interiorizar, lo sé. Antes los comentarios no deseados le llegaban a las mamás sólo de unos cuantos allegados y se acabó; ahora nos inundan en las redes sociales y es complicado escapar de ellos, pero no son ataques hacia nosotras.

Es una maravilla que se realicen estudios acerca del sueño de los niños, de las formas de alimentación, del modo de nacer, de su crianza cuando son pequeños y grandes. Esto nunca debería de dejar de pasar porque nos permite tener acceso a todo tipo de información. Sin embargo eso no quiere decir que si hemos decidido tomar otros caminos, o nuestras circunstancias han sido distintas a las que se alaban en los estudios entonces estos sean dirigidos a nosotros personalmente y la labor que estamos haciendo como mamás. Una cosa es un hallazgo científico y otra cosa es un juicio de valor. Las organizaciones de salud deben emitir criterios utilizando hallazgos científicos, pero nos corresponde a nosotros tomar decisiones basadas en todos los factores que rodean a nuestra vida. Somos las expertas en nuestra propia familia.

3. “No hagas suposiciones”

Mamás que dan teta: no supongan que todas las que dan el biberón lo hacen porque no quisieron dar de mamar. Mamás que dieron a luz por cesárea: no supongan que todas las que dieron a luz de forma vaginal piensan que esa es la única manera correcta de hacerlo. Mamás que practican el colecho: No supongan que esa es la única manera de darle amor en la noche a un hijo y que la que no lo hace así lo hace mal. Mamás cuyos hijos duermen en sus cunas desde el inicio: No supongan que las mamás que practican colecho son desinteresadas en su matrimonio y están condenadas a tener hijos dependientes hasta la adolescencia. Mamás que se quedan en casa: No supongan que las mamás que trabajan fuera del hogar no les pueden dar el mismo amor a sus hijos sólo porque pueden estar presencialmente con ellos por menos horas.

En fin, suponer sólo nos mete en problemas. Con costos conocemos a profundidad a nuestros mejores amigos, no asumamos nunca que conocemos a alguien sólo porque sabemos algo tan minúsculo como la manera de dormir con su hijo. Cada familia es un mini mundo, cada persona es un mini mundo. No hagas suposiciones.

4. “Haz siempre tu máximo esfuerzo”

Ese creo que no necesita mayor comentario, porque es lo que las mamás siempre hacemos. No importa que tan cansada haya sido la noche anterior, nos levantamos con la idea y la intención de hacer nuestro máximo esfuerzo, que a final de cuentas es lo que más importa y lo que nuestros hijos podrán ver cuando crezcan y ya no sean nuestros bebés.

Mucha luz, paz y amor para todas

Guía de supervivencia cuando se tiene un bebé con alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) | Parte 2 |

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La alergia a la proteína de la leche de vaca (por sus siglas APLV) era un verdadero misterio para mí hasta hace unos meses. La conocía en teoría por mi formación en nutrición, pero la práctica es muy distinta a los libros. A varias mamás nos han dado ese diagnóstico después de días o semanas de tratar de encontrar una causa para las dolencias de nuestros bebés y nos han sugerido una dieta de eliminación para poder continuar con la lactancia. Esto trae consigo muchas preguntas. Las dos principales para mi fueron: ¿qué debo evitar? y ¿qué puedo comer?

En mi post anterior empecé a escribir un poco de lo que he ido descubriendo acerca de esta alergia en peques y traté de responder a la primera duda con respecto a los alimentos a evitar. Muchos de los alimentos procesados que consumimos con frecuencia contienen lácteos (obvios u ocultos) y es importante volverse un curioso del tema para poder tener éxito en evadirlos.

En este post quisiera contar acerca de mi experiencia con todas las opciones que sí se pueden comer con libertad, dónde he encontrado antojos y como me la he “jugado” en restaurantes durante este tiempo.

Qué se puede comer

Primero: hay que pensar en positivo. Todas las frutas, vegetales, carnes (no procesadas), granos y leguminosas son absolutamente libres. Muchas veces nos abrumamos porque pensamos sólo en los alimentos procesados, pero si pensamos de esta forma se abre un mundo de posibilidades. Por supuesto que también hay un montón de alimentos procesados que “si se valen” y que están en mi menú usual. Esta es un lista MUY reducida de algunas de las comidas que me gustan para desayuno, almuerzo, cena y meriendas. Ninguna contiene huevo porque mi bebé también tenía reacción cuando los consumía.

Desayunos:

  • Gallo pinto con aguacate y tortilla – Jugo de frutas
  • Tostadas con mantequilla de almendras y jalea – Frutas picadas
  • Avena integral con leche de arroz y manzanas
  • Batidos de frutas con leche de arroz
  • Batidos “verdes” hechos con frutas como manzana y piña con vegetales de hojas verdes
  • Rollitos de banano con mantequilla de almendras hecho en tortilla de trigo
  • Frutas picadas con “yogurt” de coco y granola
  • Pan de banano casero
  • Tostadas francesas veganas (esta receta)
  • Waffles o pancakes caseros con frutas
  • Pan pita relleno de salmón con queso crema Daiya

Almuerzos y cenas

  • Chalupas de pollo con pico de gallo y ensalada
  • “Casados” con cualquier tipo de carne o vegetarianos con picadillos
  • Pastas con salsa de tomate y vegetales salteados o con pesto hecho en casa (la mayoría de los pesto comerciales tienen queso)
  • “Bowls” hechos con una base de arroz o de quinoa, vegetales al horno (como zanahoria, berenjena, zapallo, etc) y vegetales de hoja verde (como espinaca o kale) salteados.
  • Fajitas de carne
  • “Pizza” sin queso (o con queso Daiya) hecha con pan pita, salsa de tomate y un montón de vegetales.
  • Arroz con pollo o carne
  • Parrilladas de carne y/o vegetales como zuchinni, hongos, elotes, etc.
  • Garbanzos con vegetales y curry en leche de coco
  • Hongos portobello rellenos de quinoa y vegetales
  • Lentejas o arvejas con pollo o vegetales
  • Cualquier tipo de picadillo con y sin carne y con tortillas de maíz
  • Pollo asado o al horno
  • Tacos de carne o pollo
  • Pan pita relleno de pollo mostaza miel o atún con vegetales
  • Cualquier pescado al horno con vegetales y tomillo
  • Rice and beans caribeño
  • Pollo o pescado empanizado con empanizador de hojuelas de maíz o panko
  • Paella

Meriendas

  • Fruta de temporada picada
  • Smoothie de frutas con leche de arroz o de coco
  • Galletas de arroz con mantequilla de almendras
  • Pita chips con hummus
  • Palitos de vegetales con dip de berenjena (baba ghanoush)
  • Galletas de maíz con jalea
  • Guacamole con tortillas tostadas
  • Bolitas de coco con cacao
  • Nieves de frutas o helados hecho con leche de coco

Tips de compras y recetas

Leer la lista de ingredientes: Aunque un producto diga “no lácteo” o “sin lactosa” no quiere decir que no contenga leche (¡tramposos!). Muchos de ellos contienen algo derivado de la leche que igualmente debe ser evitado.

Buscar productos Kosher: Lo que hay que hacer es buscar alimentos que digan “Pareve” o “Parve”, ya que estos son libres de leche. Después de eso lo que queda es ver que también sean libres de soya, pero eso hace todo mucho más sencillo. El Súper Kosher es un verdadero éxito, y ahí he econtrado chocolates deliciosos, empanizadores, panes, embutidos, un sustituto de mantequilla que se llama Earth Balance (sin soya ni lácteos que se puede usar para hornear o untar al pan) y queso Daiya.

Buscar productos veganos: Un producto vegano es automáticamente libre de leche. Solo queda descartar la soya y ya está.

Busque proveedores nacionales que hagan recetas sin alergenos: Para mi la panadería Sin Trazas es lo mejor. Me hicieron un queque de cumpleaños delicioso y muchas galletas y antojos las he comprado con ellos.

No dejar de buscar recetas online: Una de mis mayores salvadas ha sido un blog que se llama MSPI Mama, está en inglés, pero es escrito por una mamá que ha tenido que comer libre de lácteos y soya para poder darle lactancia materna a sus tres hijos. Tiene montones de recetas deliciosas. Les recomiendo darse la vuelta.

Tips para restaurantes

Mencione siempre la alergia: Al inicio intenté pedir las comidas simplemente diciendo que me las trajeran sin lácteos (incluyendo mantequilla) ni soya. Varias veces no me hicieron caso y aprendí de la manera dura que muchos meseros piensan que uno ordena así por una cosa de “dieta” o “estética”. Luego intenté mencionar que mi bebé era alérgica y como yo le daba lactancia no podía comer esas cosas, y esa estrategia también me falló. La que no me ha fallado: decir directamente “necesito que lo preparen sin nada de lácteos, mantequilla ni soya porque soy MUY alérgica”. Como magia, funciona todas las veces.

Ordene a lo seguro: Las carnes a la parilla, vegetales al vapor, pastas con salsas de vegetales, o platos como ceviches o pescados a la plancha no fallan. Siempre se debe mencionar lo de la alergia, pero es más fácil que eso esté libre de lácteos a tratar de pedir que preparen vegetales salteados de otra manera. Evite cosas empanizadas o hechas con pastas como de hojaldre.

Encuentre sus restaurantes favoritos para esta etapa: En mi caso ha sido El Mesón en el Club Cariari. Desde la primera vez que llegué el chef se tomó el tiempo de ver todo el menú conmigo e indicarme cuales cosas tenían lácteos. Nada en el menú tiene soya y la gran mayoría de las cosas están preparadas con aceite de oliva. Además de eso es delicioso y aman y consienten a nuestra bebé. Hay que encontrar el lugar que haga ese tipo de “click” con uno, y en donde uno se sienta cómodo pidiendo lo que sea para poder realmente disfrutar la comida y la experiencia.

Así concluyo este (larguísimo) post. Espero que algunos de los tips que escribí le sean de utilidad a las mamás pasando por lo mismo. Si tienen algún otro consejo adicional que les haya servido en esta aventura les pido dejar un comentario, así ampliamos la lista y hacemos de esto una guía todavía más completa.

¡Hasta el próximo post!

La rutina diaria – Al ritmo de la naturaleza

Atardecer

Si observamos con cuidado, todo en la naturaleza lleva un ritmo especial, un ciclo en el cual funciona perfectamente. Nuestros cuerpos están hechos para seguir este ritmo de la naturaleza, y por más que tratemos de ignorarlo, uno de los aspectos más importantes para vivir en armonía natural es respetar estos ciclos que dan soporte a nuestra salud.

¿Alguna vez se han quedado despiertos hasta la madrugada? Por ahí de las 11 p.m. es casi inevitable sentir un poco de sueño, y hasta bostezar un poco, pero una vez que pasa un rato hay como una inyección de energía, que nos permite estar despiertos y felices hasta que ya nuestro cuerpo está demasiado cansado para seguir. O todo lo contrario, cuando a veces nos despertamos a las 5:00 a.m. por accidente y sentimos mucha energía pero aún nos quedan horas para dormir entonces volvemos a la cama y cuando nos despertamos horas después, nos sentimos pesados y menos frescos.

De acuerdo con el Ayurveda, existen ciclos, o más bien “olas” alrededor del día dominados por características de cada uno de los doshas o tipos de cuerpo: Vata, Pitta y Kapha (podés leer más acerca de cada dosha haciendo click en el nombre), y es beneficioso para nosotros aprovechar esto para realizar ciertas actividades diarias que promueven nuestra salud. A esta rutina diaria se le llama Dinacharya.

Si bien al principio es un poco difícil hacer cambios en nuestra vida, podemos ir cambiando nuestra rutina poquito a poco e igual ver muchos beneficios. A continuación les voy a dejar los horarios sugeridos en el Ayurveda para nuestro día a día. Las horas son sugerencias del rango de tiempo cuando debe empezar la actividad, no de la duración de la misma.

6 a.m. – 8 a.m. Despertarse, rutina de la mañana, desayuno

El día empieza en un periodo dominado por Kapha. Kapha es un dosha relajado, calmado y lento. La mañana es un momento especial en el Ayurveda, pues nuestro cuerpo está hecho de manera que el gradual aumento de la luz del sol y sonidos naturales como el canto de los pájaros promuevan un despertar tranquilo y gradual. Lo ideal (aunque por experiencia se que esto es un poco difícil) es no despertarse con un despertador, ya que el ruido fuerte y el despertar abrupto que causa no favorece al ambiente de calma que debe existir en la mañana.

En buena teoría nuestro primer paso debería ser “desintoxicar” o “purificar” nuestro cuerpo para empezar el nuevo día, por lo que el Ayurveda sugiere tomar un vaso de agua tibia apenas despertamos, lavar nuestros dientes y lengua (sí, antes de comer), realizar actividad física y bañarnos. Incluso se sugiere un auto masaje y unos minutos de meditación (de eso hablaré con más detalle en otro post). La idea es preparar el cuerpo para el desayuno y las actividades del resto del día.

12 m.d. – 1 p.m. Almuerzo

Se sugiere que el almuerzo se haga en este tiempo del día pues es  una hora predominantemente Pitta. El dosha Pitta tiene como característica la fuerte digestión. Si almorzamos a estas horas y en las porciones adecuadas para nuestro cuerpo, rara vez tendremos alguna molestia relacionada con la digestión, sin embargo si vamos corriendo la hora y terminamos almorzando a las 3 p.m., nuestra digestión no será igual.

6 p.m. – 7 p.m. Cena

Esta vuelve a ser una hora dominada por Kapha, en la que el objetivo es llevar a nuestro cuerpo a un estado de calma luego de las actividades diarias, anticipándonos a la noche. La cena nunca será un buen momento para comer muchísimo, ya que de acuerdo con el ayurveda, no es un “ciclo” en el que nuestro cuerpo tenga una fuerte digestión. Es mejor mantener la comida de la cena más pequeña comparada a la del almuerzo.

9:30 pm – 10:30 p.m. Hora de acostarse

Para poder despertarnos a la hora sugerida, es importante acostarnos temprano. Si no estás acostumbrado a acostarte temprano podés probar ir gradualmente corriendo tu hora de ir a la cama. Si te esperás más allá de las 11 p.m. entrarás en un periodo dominado por Pitta y sentirás ganas de estar activo otra vez.

¿Listo para probar esta nueva rutina? Mañana hablaré un poquito más acerca de las actividades sugeridas para la mañana y como podés irlas incorporando poquito a poco e ir viendo los beneficios en tu salud y tu vida diaria. 

Una historia de adopción

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Quiero empezar este post por disculparme por estar “tan perdida”, tengo una fila de posts de ayurveda y salud (incluyendo uno de como comer de forma saludable y ahorrar dinero) haciendo fila, pero algo más ha ocupado mi mente estos últimos días: Lulú.
El sábado antepasado adoptamos una perrita. A pesar de que no había ningún plan de hacer nuestra familia perruna más grande, ese día salimos de la casa solos, y volvimos + 1. Para ese momento Lulú tenía una semana completa de estar en el mismo lugar en un pequeño centro comercial de El Coyol, de comer y tomar sólo lo que las personas de este centro le regalaban y de pasar horas bajo la lluvia. Según lo que nos contaron sus dueños la dejaron ahí y nunca más regresaron.
Ahora Lulú tiene dos camitas con muchas cobijas, comida y agua, expediciones diarias al parque a perseguir patos, una hermana perruna con la cual jugar y unos papás que la quieren mucho. No puedo estar más feliz con esta nueva adición a la familia 🙂