Por qué viajar con niños pequeños es una buena idea

¿Para qué viajan con niños pequeños? ¡De todos modos no se van a acordar de nada! Y además es cansadísimo, y más caro… Ese es un comentario real que he escuchado un montón de veces cuando se toca el tema de viajar con niños pequeñitos y bebés. Entiendo el punto, y tiene argumentos válidos. Sí es cierto que los chicos tal vez no recordarán todos los detalles de un viaje que hicieron estando de meses o de pocos años y también es cierto que el viaje es más ajetreado y (a veces) más caro cuando van los más pequeños. Peeeero, yo estoy convencida con todo mi corazón que viajar con niños es la mejor idea del mundo, y les voy a contar por qué. Quien quita y alguien que está dudoso de dar el paso se anime a hacer ese viaje que tanto sueña desde hace rato.

¿Por qué amo tanto viajar con mis hijos? Pues además de la felicidad que me da conocer lugares nuevos (y compartir mis favoritos) con ellos, hay 3 cosas que hacen que un viaje con niños sea como ningún otro.

Una tarde de verano en el parque Carroll en Brooklyn.

Te ayuda a conocer lugares que no conocerías si no estuvieran a tu lado

Los lugares que uno desea conocer en un viaje solo con adultos usualmente giran alrededor de atractivos turísticos, restaurantes de moda, museos, etc. Con chicos se abre un mundo nuevo de posibilidades: cada ciudad se mide en parques públicos para jugar y correr, una fuente para ver por 10 minutos como cae el agua (y planear como meterse de cabeza en ella) ,heladerías para quitarse un antojo, tienditas para comprar el snack #20 de la mañana. He interactuado con más gente en cada viaje en el que han estado involucrados mis hijos, al estar sentada a la sombra de un parque o playa pública con otro montón de papás que están en lo mismo. Es conocer el lugar desde una perspectiva absolutamente distinta.

 

Enseñando a Gecko, su peluche favorito a los turistas que pasaban en una tarde en La Rambla en Barcelona.

 

Ves el mundo de nuevo desde sus ojos

No importa cuantas veces hayamos visitado un lugar, o si lo estamos viendo por primera vez, hay algo especial en ver como se maravilla un niño con las cosas. Cada experiencia es nueva a través de sus ojos y ese entusiasmo se contagia. Además imaginan cosas maravillosas, una mezquita era el palacio de Aladino para mi hija y su primo, la torre Inclinada de Pisa era la torre de Rapunzel, el acuario de Epcot era la casa de Nemo y Dory.

“En esa torre vive Rapunzel”. Ali en la Torre inclinada de Pisa.

Les enseña que hay otras culturas, formas de pensar y de actuar en el mundo, y que son válidas

Viajar les enseña a los chicos que hay personas que se ven distinto a nosotros, que comen distinto, que hablan diferentes idiomas, que tienen diferentes costumbres… enseñarle a los chicos que la vida no es sólo el país o la región en la que viven, sino que es un lugar fascinante lleno de diferencias y colores. Por supuesto que viajar no es la única manera de enseñar acerca de las diferencias, pero es una de las maneras de hacerlo de forma práctica y además disfrutar en familia.

Si uno toma muchos pero muchos videos y fotos, aunque los recuerdos de los chicos no se queden grabados en su memoria por su edad, siempre tendrán algo para recordarles donde estuvieron y todo lo que vieron con su familia. Además, de veras creo que dentro de unos 10-15 años para ellos va a ser súper bonito saber que nosotros quisimos hacerlos partícipes de momentos importantes en nuestra vida.

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