Cómo viajar (sin bebé) en media lactancia de forma exitosa

Los viajes que no incluyen a bebé (ya sean por ocio o trabajo) generan en las mamás lactantes muchísimas preguntas: ¿Es posible continuar con la lactancia? ¿Cómo se mantiene una producción apropiada de leche sin el bebé mamando todo el día? ¿Cómo se transporta toda la leche extraída durante el viaje?… Para responder a esas preguntas hoy una mamá súper campeona me ayudó escribiendo un post al respecto. Indiana es una exitosa comunicadora, quien por motivos de trabajo ha tenido que viajar 5 veces durante los primeros 8 meses de su bebé y lo ha logrado sin problemas. Espero que su experiencia pueda inspirar a otras mamás y darles las respuestas que necesitan con respecto a este tema. ¡Trabajar, viajar y amamantar sí se puede lograr!

pump-and-work

La primera vez que me dijeron que tenía que salir del país en período de lactancia por motivos de trabajo, sentí que el mundo se me venía abajo. Mi hijo –quien no había cumplido aún sus 4 meses- y yo estaríamos separados por 11 largos días; mi destino era ni más ni menos que Taiwán y Japón.  Así que ahí estaríamos cada uno en un extremo diferente del mundo; él extrañando su teta y yo extrañando esos instantes. En total he tenido que salir 5 veces de viaje y la verdad es que la extracción a distancia no siempre resulta sencillo, pero si uno se lo propone definitivamente se puede mantener la producción sin problema! Quise compartir mi experiencia para todas aquellas mamás que al igual que yo no sabían como hacer para manejar su lactancia y viaje de forma paralela.

Aquí les comparto un listado de tips que sin duda creo que les puede ayudar:

  1. Intentar seguir a reloj los horarios de comida: Claro que resulta difícil porque muchas veces cuando se viaja por trabajo hay reuniones, almuerzos o distintas actividades que limitan un poco mantener los mismos horarios. Yo intentaba en la medida de lo posible pensar que mi hijo estaba conmigo para así mantener los horarios de lactancia. Mi primera extracción la hacía siempre en la mañana y luego mantenía la constancia en el día y hasta la noche. Claramente no me despertaba de madrugada, pero a la mañana siguiente amanecía llena de leche lista para realizar una extracción.
  2. Cargar un sacaleches manual y uno eléctrico: Antes de viajar una amiga me dio su sacaleches manual y hasta la fecha hemos sido inseparables. Siempre me gustó más el sacaleches eléctrico pero lo cierto es que los enchufes a veces son limitados. En este caso y si se quiere mantener la constancia, también debemos tener la flexibilidad de sacarnos leche donde sea y cuando sea. Yo me he sacado leche en aeropuertos, baños, salas de lactancia, aviones, etc. Se pueden imaginar que en un viaje de cómo 20 horas uno debe sacarse leche no una sino varias veces! En este caso, recomiendo complementar lo rápido del sacaleches eléctrico con la flexibilidad que te da el sacaleches manual.
  3. Esterilizar y limpiar: En mi viaje a Asia terminé botando –con el dolor de mi alma- toda la leche. Ahí no tenía la posibilidad de almacenarla y dado el tiempo de viaje fuera y el largo viaje de regreso no tenía posibilidad de traerla de vuelta. Luego de cada extracción, botaba mi leche.  En los últimos viajes sin embargo el escenario fue otro, ya que mi destino era Guatemala y claramente eso me servía para que el tiempo de viaje no fuera tan extenso y por lo tanto podía traerme la leche de vuelta.  En este caso, fui muy estricta con el tema de esterilización. Conseguí bolsas para esterilizar y solicité en el hotel un microondas para esterilizar los chupones luego de cada sacada. El hotel se comportó excelente y me ayudaron con mi solicitud, así que mantuve la constancia tanto de la extracción como la exigencia en la esterilización.
  4. Equipo para mantener el frío: Ya sabiendo que me podía traer la leche de vuelta para mi gordito, tenía que prepararme para guardar mi leche de la mejor forma.  En el hotel guardaba las bolsitas en el mini-bar o refri que tuviera el hotel y así se iban a mantener frías por varios días.  Ya luego para el regreso a Costa Rica compré unos ice-packs y una hielera de estereofón (que es buenísima para conservar el frío), y dado que mi estadía en Guatemala era corta y no tuve que congelar mis leches, decidí traérmela dentro de la hielera de estereofón llena de ice-packs. Cerré la hielera con bastante tape grueso y al llegar al aeropuerto la forré de plástico y la registré como equipaje. Eso sí, al entregarla indiqué que lo que llevaba era leche materna, le escribí por todo lado que era algo frágil y coloqué flechas hacia arriba para que no me la movieran tanto.  Por sorpresa llegó INTACTA! Claro eso fue la segunda vez que lo intenté, ya que mi primer intento no fue tan exitoso; pero bueno como dicen por ahí “la práctica hace al maestro” ☺
  5. Dar al bebé en chupón leche materna (al menos la última antes que vos llegués): En mi caso tuve siempre mucha leche y tuve la oportunidad de dejar un stock bastante grande de leche. Antes de salir de viaje me extraje aún más cantidad para asegurar que iba a tener suficiente mientras me ausentaba. Sin embargo los escenarios pueden ser distintos. Si vas a dar fórmula para complementar, te recomiendo que dejés algunas de tus leches para dar hacia el final de tu viaje y siempre mantengas la entrega de leches de forma mixta; es decir no dar un día completo solo fórmula sino mezclarlo para que bebé sienta ambos sabores sin que se llegue a acostumbrar solo a la fórmula.  En unos de mis viajes no me iba a alcanzar el stock así que le solicité a quienes cuidaron de mi hijo que el último chupón que le tocaba antes que yo llegara fuera de leche materna, así podía ayudarlo a que se recordara de mi lechita.
  6. Llegar a dar teta:  Cuando viajé la primera vez tenía dos grandes miedos: 1) que no pudiera sacarme la leche y se me llegara a hacer una mastitis y 2) que mi hijo se olvidara de mi teta.  El primero obviamente lo podía controlar yo con las constancias de las extracciones pero el segundo me asustaba un poquito porque no dependía realmente de mí.  De eso no hay que preocuparse! Vas a ver que en cuanto te vea bebé va a querer nuevamente tomar pecho como si nada hubiera pasado. Yo lo que procuré hacer es al regreso venir llena de leche y lista para dar de mamar! Mi hijo –hasta la fecha en los viajes que he hecho más recientes- se me pega como si nada hubiera pasado y creo que tanto él como yo, disfrutamos de ese reencuentro como nada más en este mundo!

Sé que es muy difícil y uno piensa que el mundo se acaba cuando aparecen esos viajes sin bebé en media lactancia, pero créanme es posible. No aflojen y verán que el esfuerzo vale enteramente la pena!  Finalmente, ya que están de viaje sin bebé aprovechen también el tiempo para ustedes que es muy válido, disfruten y duerman rico! Al final de cuentas, regresarás a abrazar a bebé más pronto de lo que te imaginás. ☺

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