Un ejemplo de perseverancia y amor

Cada historia de lactancia es una aventura distinta, con sus propios matices, alegrías y dificultades.  Durante el próximo par de semanas el blog estará lleno de relatos de mujeres cuya perseverancia y compromiso permitió que  pudieran amamantar a sus hijos a pesar de sus alergias siguiendo una dieta especial, a la cual algunos llaman la dieta del amor. Esta es la segunda historia de esta serie, en la que sus protagonistas Gabriela y Mateo vencieron muchos obstáculos y lograron disfrutar por casi dos años de una hermosa relación de lactancia.

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Antes de que Mateo naciera yo me leí veinte libros. Todos me decían lo importante de la lactancia materna, como consecuencia en mi mente estaba decidida: le daría lactancia exclusiva.

“El Gordi” nació por parto natural a las 38 semanas en la madrugada y mientras estuvo en la incubadora le dieron un chupón de fórmula (el cual siento yo que ayudó a que la alergia se despertara). Nota de la blogger: el llamado “biberón pirata” (la administración de fórmula durante la estancia hospitalaria) es actualmente considerado como una de las posibles causas del desarrollo de alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) en individuos predispuestos  a la misma, de ahí el énfasis de la mamá en el tema.

Luego de eso a él se le subió la bilirrubina y la recomendación médica fue combinar fórmula con leche materna. Cualquier mamá sabe que una como primeriza se asusta mucho, y si era mi leche lo que le estaba subiendo la bilirrubina, entonces estaba bien, yo iba a ceder.

Después de eso tuvimos un par de semanas complicadas con síntomas de colitis en nuestro bebé pequeñito hasta que luego de varios exámenes la pediatra nos contó que era APLV. Yo he sido siempre intolerante a la lactosa así que mi consumo de lácteos no era muy abundante, pero no tenía idea de en qué consistía la dieta del amor.

Esta dieta para mi inició eliminando muchos alimentos que le daban reacción a través de leche materna, como huevo, semillas, carnes, ciruela, legumbres,soya y otros que ahorita ya no recuerdo. Poco a poco fui introduciendo todos los alimentos, hasta quedar sólo con la restricción de lácteos. Suena fácil, pero ¡una no se imagina a todas las  comidas a las que les ponen lácteos!

Fue así que empezamos con una lactancia mixta. Mi bajada de leche fue muy lenta y tenía una producción baja, pero yo siempre estuve determinada a quitarle la fórmula y que tuviera una lactancia exclusiva. El saca leches y yo nos volvimos mejores amigos y por fin a los cuatro meses Mateo se tomó su último chupon de fórmula. Él continuó amamantando cuando yo regresé al trabajo, usualmente cobrándome las horas de ausencia en la noche.

Llegaron los 6 meses y con ellos la hora de la ablactacion. Introdujimos todos los alimentos sin mayor complicación y mantuvimos la restricción de lácteos para ambos. Mi esposo también nos acompañaba en este camino de la dieta del amor, consumía muy pocos lácteos y buscaba siempre recetas nuevas en especial para la mamá dulcera que extrañaba los postres.

En septiembre del año pasado cuando cumplió un año y medio hizo un cambio muy grande y decidió solo pedir “tete” para dormir y en alguna que otra situación donde se sintiera incomodo o asustado como confort. Para finales de noviembre  ya solo hacía 3 tomas al día y con la salida de los colmillos comenzó a morderme un poco por lo que hablamos con él y le explicamos que a mama le dolía y que íbamos a descansar dos días para que mamita se sintiera mejor y poder seguir tomando “tete”. Resultó que así y sin más Mateo ya no volvió a pedir “tete”,  solamente me veía, se acurrucaba y nos dormíamos abrazados. Hasta ese momento me mantuve haciendo dieta por él y si bien era un sacrificio valió totalmente la pena pues sé que su salud mejoró montones y pudimos tener casi dos años de lactancia.

Hoy día él continúa haciendo dieta pues después de pruebas de alergias el Gordi necesito más restricciones, añadimos el gluten, la miel de abeja, el garbanzo, el pollo y otros; pero uno de los resultados más importantes fue que la APLV de Mateo había disminuido muchísimo y que podemos empezar a hacer pruebas en un mes.

Debido al interés que me nació en defender la lactancia materna, empecé a finales del año pasado a colaborar con la Fundación Banco de Leche Humana Catalina Vega la cual promueve la donación hospitalaria de leche humana a niños prematuros en el país a traves del Banco de Leche del Hospital de San Ramón.

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El 16 de abril a las 11:00 a.m. en el Centro de Eventos Pedregal estaremos compartiendo todas nuestras experiencias en Expo Kids, ojalá todas las mamás que estén leyendo este post pueda acompañarnos en este evento tan especial. Para conseguir una entrada hacé click en este link.

La Fundación Banco de Leche Humana Catalina Vega también estará presente en Expo Kids con un stand. Para conocer más acerca de su misión y como ayudar podés hacer click en donandoleche.org

Para leer la primera historia de lactancia y la dieta del amor de esta serie hacé click aquí.

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Yo hice la dieta del amor

“Es alérgico a su leche, ya no puede darle de mamar”
“Su leche le está haciendo daño, tiene que destetarlo”
Estas frases eran comunes hace tan sólo unos años. Cuando un niño presentaba molestias gastrointestinales constantes de una vez se sugería que la leche de la mamá era mala y que por su bien había que rescatarlo. Hoy, gracias a la ciencia, se entiende mucho más y se sabe que (salvo en muy raros casos patológicos) la leche de mamá es el mejor alimento para el lactante.
La mayoría de las mamás puede comer lo que desee durante el período de lactancia, sin embargo hay bebés (aproximadamente un 2,5%) que presentan reacciones adversas a las proteínas de ciertos alimentos que consumen sus madres y que pasan a ellos a través de la leche. La proteína de leche de vaca es la principal causante de alergias en los lactantes.
Cuando un niño es diagnosticado con alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) la mamá, para poder continuar la lactancia, debe ajustarse a una dieta especial. Debido a que este cambio requiere de paciencia y fuerza de voluntad muchos le han llamado “la dieta del amor”.
En estas próximas semanas estaré publicando las historias de 5 valientes mamás, quienes por muchos meses vigilaron diligentemente su alimentación para poder darle a sus bebés el mejor regalo: su leche materna. Algunas de ellas amamantaron de forma exclusiva, otras (como Daniela, la protagonista de nuestra primera historia) dieron lactancia mixta. Todas ellas hicieron el mismo sacrificio con un objetivo en común: darle a su bebé el mejor alimento posible.
Espero que estas historias sirvan como inspiración y apoyo para aquellas mamás que están pasando por la misma situación.

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Nuestra hija María Fernanda nació el 30 de Octubre del 2013, en la semana 41 de gestación por cesárea debido a una preeclampsia. Todo iba súper bien en las primeras horas, pero ese día en el hospital se demoró un poco en bajar mi presión y entre el cansancio y desconocimiento del tema, le dieron una onza de fórmula. Siempre he pensado que tal vez ese primer biberón  fue el inicio de toda su alergia, pero bueno nada que hacer.
Los primeros días Nanda era súper dormilona, yo me la ponía al pecho y se quedaba dormida; en cambio cuando agarraba el chupón se lo devoraba. Eso me puso un poco nerviosa, sin embargo a los días me visitó una muchacha de la Liga de la Leche y me dio tranquilidad de que sí me estaba saliendo leche, y continúe con una toma de pecho y una de fórmula.
A los 15 días empezamos a ver que ella hacía mucha caquita y con moco. Por órdenes del pediatra le hicimos exámenes y salió lo que parecía ser una intolerancia a la lactosa entonces ese mismo día el médico me dijo que era mejor que hiciéramos cambios. Por 5 días ella no tomó pecho, sólo una fórmula deslactosada, pero todo seguía igual o peor. Nanda empezó a vomitar todo (parecía un tubo, al piso llegaba el vómito).
Cuando volvió al pecho, las noches eran  eternas porque tenía que darle de mamar sólo sentada porque si la acostaba se vomitaba, y además tenía que dejarla quieta en posición vertical por un largo rato para que no devolviera todo lo que comió. Muy preocupados, empezamos a hacerle todo tipo de exámenes (esofagogramas, radiografías de de tórax, medicinas para el reflujo, etc), y la situación seguía empeorando.
Empecé con mi dieta super estricta pero aún no había mejoría. Ella continuaba tomando pecho y fórmula deslactosada pero cada día se ponía peor. Su alergia empezó a reflejarse a nivel respiratorio: empezó a padecer de bronquiolitis.
El momento más difícil de toda esta historia fue cuando a los casi 4 meses tuvo un episodio horrible en el que casi se ahoga. Ese día yo casi me muero de la angustia, pues sabía que eso no podía ser normal. Al día siguiente estábamos en el Hospital de Niños y la pediatra que la atendió me dijo de una vez que empezáramos a darle una fórmula hidrolizada especial para niños alérgicos en lugar de la que tomaba, en adición al pecho.
Muy pronto se fue viendo la diferencia, ella ya no vomitaba y disfrutaba de las tomas de pecho y las de chupón. Todo fue bonito hasta que empezamos a introducir alimentos sólidos. Ella se brotaba y se hinchaba con varias comidas. A los 7 meses un médico le hizo un mapeo y resultó alérgica a muchas cosas en especial a la caseína (proteína de leche de vaca), al trigo, huevo, espinaca, maíz, pollo, ayote , uvas, entre otros. Yo decidí eliminar esos de mi dieta también para continuar con la lactancia.
La opinión de las personas con respecto a mi decisión fue dividida: por un lado tenía gente que me apoyaba y me decía “que campeona!” y por otro lado la mayoría de los que me rodeaba constantemente me decían “ya no seas tonta, dejá de darle de mamar”. Tuve días muy difíciles, evitaba los restaurantes y cafés para prevenir contaminación cruzada y aunque sabía que para muchos no tenía sentido que yo me privara de ” antojos”, yo me mantuve firme pues sabía que cada gota de leche materna era valiosa para mi bebé. Terminé aliandome con una prima celíaca y su apoyo fue muy importante para mí.
Continué con la dieta y la lactancia hasta los 10 meses. Desde ese entonces mi hija paulatinamente ha empezado a tolerar muchas de las cosas que le causaban reacciones alérgicas hasta el punto de comer pequeñas cantidades de yogurt sin mayor problema.
Al poco tiempo quedé embarazada de nuevo y a los meses le dimos la bienvenida a nuestro hijo Felipe. La historia con él ha sido otra, ya que él no quiere nada que no sea teta y es súper comelón. Por recomendación médica hice la misma dieta los primeros 4
meses, pero actualmente estoy comiendo de todo gracias a Dios, con moderación.
Estoy inmensamente feliz con mis dos angelitos y no cambiaría nada de lo que pasé, ambas experiencias muy distintas, ambas muy sacrificadas, pero son lo mejor que me han pasado en mi vida. De todo esto aprendí que uno debe disfrutar lo que tiene y como viene, y que definitivamente por mis hijos haría cualquier cosa.

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El 16 de abril a las 11:00 a.m. en el Centro de Eventos Pedregal estaremos compartiendo todas nuestras experiencias en Expo Kids, ojalá todas las mamás que estén leyendo este post pueda acompañarnos en este evento tan especial. Para conseguir una entrada hacé click aquí.

Para conocer mi experiencia con la dieta del amor y consejos de lactancia en niños alérgicos podés ver mis posts aquí y aquí.