Viajando con bebés: consejos y experiencias para un viaje exitoso | Parte 2

Hace un tiempo publiqué un post con tips para que viajar con bebés pudiera ser una experiencia agradable tanto para los papás como para los pequeños. En esa primera parte hablé un poquito de las cosas que (según mi aprendizaje) ayudaban a hacer más llevadera la preparación del viaje y el rato en el aeropuerto. En esta segunda parte quisiera compartir mi experiencia para que el tiempo en el avión y los días en el destino se disfruten al máximo.

Cabina Piloto

El avión 

Este es quizás el momento que más temíamos como papás antes de hacer el primer viaje con nuestra hija. En el aeropuerto uno puede pasear de un lado a otro al bebé, cambiarlo sin problemas e incluso irse a un lugar más privado para atender cualquier necesidad que tenga el niño. En un avión los espacios y las opciones son más limitadas y nosotros habíamos oído las historias de terror de los pasajeros incómodos por un bebé que llora sin parar. La verdad nos preocupamos mucho por nada… con solo unas cuantas previsiones uno puede disfrutar mucho de un viaje en avión con un bebé.

Este es un resumen de los mejores consejos que he recibido, que me han funcionado de maravilla en todas las ocasiones.

Succión al despegar y al aterrizar: El movimiento de succión no solo calma a los bebés sino que los ayuda a que no les duelan los oídos con todos los cambios de presión que ocurren durante el vuelo. Apenas el avión empieza a acelerar para el despegue ayude a su bebé dándole el pecho, una chupeta o un chupón. Como un tip adicional (algo así como un 2 en 1), lo que yo usualmente hago es intentar mantener a nuestra hija despierta en el aeropuerto dando vueltas por todo lado y haciendo actividades divertidas, y de esa forma cuando estamos en el avión la combinación entre el ruido de los motores, la lechita y el cansancio acaban por dormirla. Así la primera parte del vuelo los papás y el bebé se pueden relajar. No digo que le funcione a todo el mundo, pero vale la pena intentarlo.

Algo nuevo, algo viejo, algo de comer, algo de tomar, algo para abrigar: Este es otro tip súper valioso que me dieron que me ha funcionado súper bien. A la hora de empacar el bolso que uno lleva dentro del avión, vale la pena que vaya adentro algo nuevo, algo viejo, algo de comer, algo de tomar y algo para abrigar.

Algo viejo significa un juguete pequeño (preferiblemente silencioso) que uno sepa que le encanta al bebé, en el caso de mi hija actualmente es una muñeca. Un juguete nuevo y entretenido es la segunda cosa que no puede faltar; ojo que nuevo no significa caro ni extravagante, ni siquiera tiene que ser un juguete (a veces un recipiente plástico con tapa les hace más gracia), pero si que sea algo que el bebé no haya visto antes o que no acostumbre ver con frecuencia para mantener su interés. Además de eso usualmente empaco algo de comer y un beberito con algo de tomar (por si le da hambre o sed antes o después de que hayan pasado con el servicio de comidas y bebidas del avión).

Es importante también llevar una cobija o sweater porque los aviones por lo general se ponen muy fríos luego de un rato, en especial para un bebé.

No empezar una actividad antes de terminar la otra: Este lo leí en un blog antes de hacer el primer viaje con nuestra hija y aunque al principio me provocó mucha risa, después le vi el valor. Nunca le de a su hijo una actividad nueva si todavía está entretenido con la otra. A veces uno trae varios objetos para que ellos jueguen y se emociona y se los da todos de un solo. En un viaje largo eso es un error, es como quemar todos los cartuchos de una vez. Lo mejor es que si su bebé está tranquilo nada más estando sentado viendo por la ventana, déjelo estar sentado viendo por la ventana. Si en algún momento se aburre y necesita un cambio, le puede dar el primer juguete, y que juegue todo lo que quiera con el, hasta que ya usted vea que ya se acabó la diversión, entonces puede continuar con la otra actividad (llámese comer, otro juguete, etc.)

Una nota con respecto a este consejo: yo no pienso que los papás sean los responsables de entretener a sus hijos en la vida, creo que los niños se deben aburrir de vez en cuando para que eso también cultive su creatividad, sin embargo un avión no es la vida real, es un mundo alterno en donde uno está encerrado varias horas con un montón de personas de distintas mentalidades y edades y en este caso en particular pienso que sí vale la pena tratar de mantener al bebé lo más cómodo posible. Fin de la nota.

Si su bebé llora, no es el fin del mundo: Los bebés lloran. Esa es su forma de comunicarse con el mundo, si pudieran hablar claramente probablemente le dirían de inmediato lo que necesitan sin tanto alboroto, pero no pueden aún. La gente a veces se incomoda cuando un bebé llora. Creo que es como un chip que nos pone la naturaleza para que el llanto de un bebé sea imposible de ignorar y todos queramos atenderlo y solucionarlo. Por supuesto que hay gente (les llamaremos amargados) que no soporta a un bebé llorando. Si usted está en el avión y su bebé empieza a llorar es su responsabilidad atenderlo y ver que es lo que necesita. Pero si luego de intentarlo todo (brazos, teta, cobijarlo, descobijarlo, pasearlo, cantarle, cambiarle el pañal…) aún llora, entonces no es su responsabilidad que algunos se molesten. El enojo o incomodidad de los otros es problema de ellos que son adultos y tienen las herramientas para controlar sus emociones. Así que si llega ese temido momento y su bebé no deja de llorar (nos pasó una vez durante toda una hora), usted nada más métase en una burbujita imaginaria y dele a su bebé todo el amor que pueda y olvidese de los demás.

El destino

Ali en Atitlán

Cuando viajábamos en nuestros tiempos antes de bebé (a.B.) a veces llenábamos todo un día de actividades sin parar, queríamos conocer todos los puntos que nos parecían bonitos e interesantes de un destino y teníamos toda la energía y disposición para hacerlo. En nuestro primer viaje después de bebé (d.B.) nos dimos cuenta de que ahora las cosas cambiaban un poco. Hoy puedo asegurar que han cambiado para bien. Muchas veces en los viajes uno pasa rápidamente por los lugares, con tal de “conocer un montón” pero tener un bebé lo obliga a uno a hacer pausas y disfrutar del destino de una forma más similar a la forma en la que lo disfrutan las familias locales. Este tipo de viaje le permite a uno realmente conocer el destino en el que está y ver cosas que no veía antes. Estas son dos cosas que nos han ayudado a nosotros.

Respetar los tiempos de su bebé: Eso no quiere decir que todo el viaje se deba programar exclusivamente en función de su bebé pero es respetar cosas básicas como por ejemplo si a su bebé usualmente le da hambre al medio día, procurar que no sean la 1:30 y ustedes aún no hayan hecho una parada a almorzar. Los bebés mientras que estén con sus papás están felices, pero también algunos pueden sentirse sobre estimulados después de un día de mucha actividad nueva así que esté constantemente observando sus señales para flexibilizar sus planes. Un bebé feliz hace un viaje feliz.

No hacer solo actividades “turísticas”: Todo destino tiene dos caras, la cara turística y la local. A veces la turística es la que a uno le venden, pero la que más disfrutaría como familia es la otra. A veces el parque de la ciudad que estamos conociendo es más interesante que el restaurante más popular, en especial cuando viajamos con niños.

En nuestro último viaje por ejemplo fuimos a conocer un famoso lago que está rodeado de actividades turísticas para hacer, sin embargo lo que más disfrutó nuestra bebé fue un ratote en el que estuvimos sentados en una pequeña playa pública llena de niños locales. Ella feliz chapoteando en el lago, recogiendo piedritas y disfrutando de ver a los otros niños correr y nosotros sentados al lado disfrutando del viento, el sol y el sonido del agua pegando en la orilla. En ese mismo viaje mientras que todo el mundo estaba viendo sólo las estructuras de unas ruinas mayas, ella nos enseñó lo lindo del bosque que teníamos alrededor. En un viaje anterior a ese, yo buscaba lugares tranquilos para poderle dar de mamar y en esos rincones conocí cosas que nunca hubiese conocido sin estar con ella. Esas nuevas perspectivas son las mejores enseñanzas de viajar con niños.

Espero que este post y el anterior puedan ser de ayuda para los papás que se están aventurando a viajar con sus hijos. Espero que los que ya sean veteranos en esto de viajar con niños puedan comentar y agregar sus consejos para el post se enriquezca aún más.

 

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